Playa del Pozo — Vallehermoso
Las playas más salvajes de La Gomera son aquellas a las que solo llegan quienes conocen los senderos o están dispuestos a caminar desde el acceso más cercano. Sin chiringuitos, sin paseos marítimos, sin servicios: solo acantilados, laurisilva, el Atlántico y la soledad que caracteriza a esta isla pequeña y escarpada del archipiélago canario.
En el norte de la isla, a los pies de los acantilados de Vallehermoso. El acceso requiere bajar por un sendero de tierra desde la carretera, filtrando a los turistas sin intención. Arena negra volcánica, aguas frías del Atlántico y una sensación de aislamiento casi total. Prácticamente desconocida incluso para muchos gomeros.
Playa de Argaga — Alajero
En el sur de la isla, acceso por pista sin asfaltar que atraviesa terreno agreste. Rodeada de barrancos y vegetación endémica, esta playa virgen permanece casi vacía todo el año. Sin servicios, sin señalización, solo el sonido del viento y las olas contra la arena negra.
Playa del Inglés — San Sebastián
A pocos kilómetros del puerto, pero completamente salvaje. Se accede por un sendero que desciende entre palmeras canarias y dragos. Arena fina, aguas profundas, sin ningún tipo de infraestructura. Incluso en verano permanece tranquila porque requiere esfuerzo llegar.
Playa de Chia — Hermigua
Escondida en el noreste, entre acantilados de basalto negro. El camino de acceso es complicado y poco marcado, lo que mantiene alejados a los visitantes casuales. Piscinas naturales entre las rocas, arena volcánica, y una atmósfera de playa olvidada.
Playa de Vueltas — Valle Gran Rey
Aunque próxima al pueblo, los extremos más occidentales permanecen salvajes. Acceso desde senderos que rodean los acantilados. Arena oscura, protegida del viento por la orografía, es una de las pocas playas de La Gomera donde encuentras tranquilidad sin caminar horas.






