Playas Vírgenes de Lanzarote
Las playas vírgenes de Lanzarote son las que escapan al circuito turístico de masas: accesos difíciles, sin servicios, sin sombrillas ni chiringuitos. Son playas donde el volcán y el océano hablan sin intermediarios, donde la arena negra es auténtica y el único ruido es el del viento de alisios. Solo los que conocen la isla bien saben dónde encontrarlas.
En el norte de la isla, junto al pueblo más bonito de Lanzarote. Arena dorada, acantilados de piedra volcánica, sin un solo servicio turístico. El acceso requiere bajar una cuesta pronunciada que filtra a los visitantes ocasionales. En verano permanece casi vacía incluso en mediodía.
Playa Mujeres — Punta Mujeres
Pequeña cala con aguas tranquilas, rodeada de rocas volcánicas. Sin acceso vehicular directo, hay que caminar desde el pueblo. Ideal para buceo y exploración, completamente desconocida para el turismo de playa convencional. La protegen su tamaño y su difícil acceso.
Playa del Paso — Femés
En el sur, entre Playa Blanca y el Faro de Pechiguera. Acceso por camino sin asfaltar que desanima a la mayoría. Arena volcánica oscura, aguas limpias, sin infraestructura. Una de las pocas playas donde en agosto encuentras soledad completa.
Playas de La Santa — Tinajo
Tres calas pequeñas en la costa oeste, protegidas por el Monumento Natural Los Ajaches. Acceso complicado, sin servicios, sin desarrollo urbanístico cercano. Las olas son fuertes, el entorno absolutamente salvaje. Solo los surfistas locales y los viajeros de verdad llegan aquí.
Playa del Pozo de las Nieves — Caleta de Famara
Extremo norte de Famara, pasadas todas las infraestructuras turísticas. Arena blanca y volcánica, acantilados verdes de piedra basáltica. El camino desde el pueblo filtra el turismo. En invierno, cuando el viento alisio arrecia, queda completamente vacía.



