Petani — Lixouri
Las playas vírgenes de Cefalonia son las que escapan del bullicio de Myrtos y Xi: accesos difíciles, sin servicios, sin sombrillas ni chiringuitos. Solo acantilados calizos, aguas cristalinas y silencio. La mayoría requieren caminar desde el aparcamiento más cercano o llegar antes del mediodía, cuando aún no han llegado los autobuses turísticos.
En la costa occidental de la península de Paliki, Petani es una playa de arena dorada flanqueada por acantilados de más de 300 metros. Sin acceso por pista, sin servicios, sin construcciones. El camino de tierra que baja es estrecho y requiere paciencia, pero garantiza que la playa permanezca casi vacía incluso a mediados de julio.
Agia Eleni — Atheras
Entre Lixouri y Petani, esta pequeña cala solo es conocida por los locales. Acceso complicado, sin aparcamiento visible desde la carretera principal. Arena fina, pinar detrás, aguas tranquilas protegidas por la forma de la bahía. Pocas familias la descubren.
Emblisi — Valsamata
En el norte de la isla, junto a acantilados salvajes. La playa es pequeña pero espectacular, con formaciones de piedra caliza que caen directamente al agua. Sin servicios, sin acceso en coche hasta el final. El camino desde el pueblo de Valsamata filtra a los visitantes casuales y mantiene la playa intacta.
Makris Gialos — Sami
Aunque más accesible que otras, los servicios principales están alejados. Una playa larga de guijarros grises con vistas a la costa del Epiro. Lejos del centro turístico, sin sombrillas ni hamacas rentadas. En los extremos norte y sur, el arenal queda prácticamente despoblado.
Antisamos — Sami (norte)
La sección más salvaje de Antisamos está en el extremo norte, pasada la zona con servicios. Acantilados de pino negro, aguas azules profundas, sin un edificio visible. Requiere aparcar en el pueblo y caminar 15 minutos por pista de tierra, lo que mantiene esta parte como una de las más tranquilas de la costa oriental.













